COLUMNA DE LA DEFENSORA
Un espacio para la irreverencia
Defensora del lector. Columnista de EL TIEMPO.
Es frecuente que los políticos o los gobernantes se molesten con las caricaturas de la prensa, que tradicionalmente los convierten en blanco de su ironía. Pero no es frecuente que los ciudadanos se sientan incómodos con los afilados trazos de los caricaturistas. En las últimas semanas, varios lectores han reclamado a la Defensora por la irreverencia de algunas caricaturas publicadas en EL TIEMPO.
Dice Juan Manuel Díaz Azuero: "Toda caricatura ha de tener contenido y ser graciosa. Llevar un mensaje. Nunca irrespetuosa. La del 25 de abril, en el Foro del Lector, lesiona la imagen de un personaje de la historia rusa: Boris Yeltsin, primer presidente constitucional de su nación. Pieza clave en el desmonte del comunismo. ¿Se le quitó el mérito volviéndolo 'aguardientoso'? Qué horror. ¿Al caído caerle?".
También se queja Jesús Lorenzo Ruiz por la caricatura publicada el 22 de abril: "En la página de Opinión, el caricaturista vuelve a hacer gala de su poco respeto en los temas que trata, al presentar, de manera burlona y sin pensar en el dolor de los familiares, su visión comparativa del crimen de que fue víctima el rector de un colegio en la capital con lo sucedido en una universidad de los Estados Unidos".
Días antes, Andrés Salazar había protestado: "Las dos caricaturas de EL TIEMPO, el 9 de abril -una sobre el 'Crucificado' y la otra sobre la 'Última Cena'-, utilizan imágenes o símbolos religiosos sobre los que los colombianos tenemos grandísima estima. Les agradezco que no hieran nuestros sentimientos más sagrados. Si estas caricaturas fueran de Mahoma, tal vez no las hubieran publicado". En el mismo sentido se manifestaba Asdrúbal Valencia Sierra: "Me siento profundamente ofendido por la caricatura aparecida el 9 de abril en el periódico. Les rogaría respeto".
No está en las funciones de la Defensora referirse al contenido de las páginas de opinión; sin embargo, estas quejas ponen sobre el tapete un interesante tema: el papel que la caricatura cumple como género periodístico. Si la función de los medios de comunicación es la vigilancia del poder, la caricatura es la punta de lanza de la crítica editorial y, mientras más independiente sea la prensa, mayor espacio y libertad tienen los caricaturistas.
El caricaturista es un columnista que recurre al humor y a la ironía para derribar el pedestal de los personajes, despojar de pomposidad a las instituciones o revelar la incongruencia de los hechos de la actualidad.
En lugar de palabras, utiliza la exageración, el contraste, el escepticismo y la transgresión para agudizar su crítica y burlarse de lo serio y lo trascendental. Como señalaba Herb Block, reconocido caricaturista de The Washington Post: "La caricatura no debe ser vista como una información noticiosa ni como un retrato al óleo. Es una irreverente forma de expresión, apta para burlarse de los intocables".
Esto significa que la caricatura debe ser leída dentro del contexto del humor y la irreverencia. Pero, aunque una de sus características sea la de despertar una sonrisa en el lector, su propósito va más allá de ser una 'tira cómica' para invitarlo a la reflexión. Mientras muchos lectores pasan de largo los textos, basta una simple mirada para percibir el agridulce mensaje de estas punzantes gráficas, que le permiten a una sociedad el sano ejercicio de reconocer sus fallas a través del sarcasmo y la ironía.
Defensora del lector
Aproposito de este tema, dejo a su consideracion un articulo publicado
en la revista semana de Colombia el 05/14/84
ILUSTRAR: NEGOCIO PELIGROSO
La caricatura llevó a un artista soviético a un campo de concentración.
Fecha: 05/14/1984 -102
Hay países en los cuales ilustrar o caricaturizar es un negocio peligroso. Viatcheslav Syssoiev, un artista soviético de 47 años, por ejemplo, fue condenado en mayo de 1983 a pasar dos años en un campo de concentración en la gélida región de Archangel por haber hecho dibujos "pornográficos", según las autoridades de la URSS. Pero son dibujos que periódicos europeos serios como Le Monde, Observer, Oggi, Le Canard Enchaine, Repubblica, no vacilaron en publicar. "Lo que ocurre, escribe Syssoiev en una autobiografía que acaba de aparecer en París, es que pinto lo que no toca". "Aquí en Rusia, agrega en una carta al norteamericano Abbie Hoffman, perseguido durante 6 años por el FBI, se puede dibujar únicamente lo autorizado por las autoridades. Y no logro acostumbrarme".
Desde su punto de vista, los responsables soviéticos tienen razón. Los dibujos de Syssoiev, algunos de los cuales han sido expuestos en una galería parisina, son realmente pornográficos. Syssoiev pinta de manera humorística colas ante ciertos almacenes, burócratas todopoderosos, policías de civil, Generales riéndose de los derechos humanos. Una vez pintó hasta el carácter paradójico de la tecnología militar soviética: un misil ultramoderno tirado por un burro. Sus personajes tienen la cabeza cuadrada, son idénticos y despersonalizados como lo desea el sistema. Su mundo está poblado por vagabundos, mutilados, prostitutas, alcohólicos y una juventud que se muestra más interesada por el "decadente" mundo capitalista que por la doctrina oficial marxista-leninista.
Syssoiev es indecente porque muestra evidencias poco evidentes para las autoridades soviéticas. Eso explica que a partir de 1978, la KGB se haya ocupado de él con tanta atención. Ese año le decomisó "pruebas" comprometedoras encontradas en su domicilio tras seis horas de pesquisas: libros de Magritte, Gauguin y Topor, y obras de Pasternak, Boulgakov, Mandelstam, Amalrik y Soljenitsin. Más tarde le impiden efectuar, con cinco pintores, un "festival Moscú-París" en la casa de una coleccionista, Liuda Kuznetsova, que debía responder al gigantesco "Moscú-París" celebrado en el centro Georges Pompidou. Todos fueron encarcelados durante 15 días. Más tarde lo convocan a la policía con frecuencia hasta cansarlo, lo que facilitó el establecimiento de otros procesos por no asistir a las citas.
En tales condiciones, Syssoiev decidió abandonar Moscú y gracias a la complicidad de algunos amigos logró esconderse hasta el 8 de febrero del año pasado, cuando fue capturado. Durante esos cuatro años, el artista dibujó y escribió su autobiografía. En ella él cuenta como estableció, hacia 1950, sus primeros lazos con Occidente, mediante las cosas expedidas por su padre desde Finlandia a donde había sido enviado como corresponsal del periódico El Trabajo. Esta ventana hacia el mundo exterior se amplió más tarde durante el período de Nikita Khrushchev.
Syssoiev se interesó en la pintura al descubrir en una exposición norteamericana en Moscú los cuadros de Jackson Pollock e Ives Tanguy. A partir de allí se dedica a comprar reproducciones de arte moderno (Kandinsky, Dalí, etc.) y a hacer dibujos abstractos y surrealistas. Sólo en septiembre de 1974 se entera de que existen otros pintores en Moscú que continúan haciendo lo que a sus ojos había desaparecido en los años treinta. Por la BBC de Londres se informa, en efecto, que las autoridades moscovitas habían utilizado buldozers para acabar con una exposición de pintura abstracta, organizada cerca de su casa.
"En esos días de septiembre, escribe Syssoiev, la radio daba casi todos los días informaciones sobre esos pintores. Así supe que existía Oskar Rabine, Elskaia y Roukhine", pintores que lo integraron al grupo de artistas no-oficiales que mostraban sus obras en apartamentos privados. De esa manera Syssoiev se convierte en un no-conformista, pierde su trabajo de maquinista y le toca dedicarse a su pasión: la caricatura, lo que lo conduce a un campo de concentración. Para protestar contra esa medida y tratar de obtener su liberación, una asociación internacional de artistas, la AIDA, organizó en París el pasado 24 de marzo una manifestación un tanto particular: unos 120 ilustradores, pintores y caricaturistas rodearon con sus caballetes la embajada soviética para dibujar, durante dos horas, en torno a un tema: "Naturaleza muerta (de la embajada) por un artista vivo".
saludos
cosa mas grave, con este articulo pordemos ver que toda via vivimos en un pais "libre" en esta cuestion...claro que habrimos mucho la boca ..................se llena de moscas.
hay que luchar por nuestro derecho a la libre exprecion